Thierry Fischer continúa su recorrido por los comienzos sinfónicos con dos obras que reflejan, desde perspectivas distintas, la afirmación de una nueva voz generacional y la transformación de la herencia clásica en un lenguaje plenamente romántico. La Sinfonía nº1 de Mendelssohn (escrita con apenas quince años) revela dominio sorprendente de la forma heredada de Haydn y Beethoven, con escritura de gran energía rítmica. La Sinfonía nº1 de Schumann, obra de un compositor en plena madurez, fue concebida tras su matrimonio con Clara y estrenada bajo dirección de Mendelssohn.