Thierry Fischer continúa su recorrido por los comienzos sinfónicos con dos obras que reflejan, desde perspectivas distintas, la afirmación de una nueva voz generacional y la transformación de la herencia clásica en un lenguaje plenamente romántico. La Sinfonía nº1 de Mendelssohn, escrita con apenas quince años, revela un dominio sorprendente de la forma heredada de Haydn y Beethoven, anticipando una escritura de gran energía rítmica. La crítica londinense afirmó tras su estreno encontrarse ante «uno de los primeros compositores de nuestro tiempo». La Sinfonía nº1 de Schumann es la obra de un compositor en plena madurez, concebida tras su matrimonio con Clara y bosquejada en apenas cuatro días.